Entrevista a Penélope Cruz. El País Semanal

entrevista penelope

14  de diciembre de 1997.

Me recibe guapísima y glamurosa, empinada sobre altísimos zapatos de charol negro, ceñido vestido negro, larga melena negra, ojos negros de par en par y gato de angora blanco en brazos, en una versión un tanto posmoderna de Audrey Hepburn, su actriz favorita, en Desayuno con diamantes. En ese edificio un poco almodovariano, con 20 puertas por rellano de las que salen todo tipo de sonidos, música disco a tope aquí, la televisión compitiendo por hacerse oír en la otra puerta, el refugio de Penélope Cruz se presenta como un remanso, todo silencio al fondo. Un desorden muy poco budista, credo que practica, donde todo parece a medio desempaquetar, bolsas de viaje, papeles, libros, fotos de su familia y de su mejor amiga, Goya Toledo, un Buda y un rosario tibetano, le dan el aspecto de un apartamento de paso. Y así es, encuentro a Penélope, que llegó hace un par de días de Santa Fe en Nuevo México, donde rueda Highlow country bajo la dirección de Stephen Frears, preparando su neceser para irse a casa de su novio, Gigí Sarasola, a pasar la noche.


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